Saltar al contenido

Depresión y ansiedad

Depresión y ansiedad

La depresión clínica se define como un trastorno afectivo incapacitante que afecta la vida de quien la padece. Es común escuchar la palabra “deprimido” cuando alguien está decaído por una mala racha en el trabajo o en el hogar; sin embargo, cuando se habla de depresión clínica, existen una serie de síntomas físicos y psicológicos regulares que pueden llegar a producir resultados negativos incapacitantes.

De igual manera, la palabra ansiedad está dentro del habla popular de todos los días, pero en el ámbito clínico, tiene muchas más implicaciones. La ansiedad es una respuesta natural ante una amenaza, con ella, el cuerpo y la mente se preparan para enfrentar un obstáculo. Se habla de un trastorno cuando esta respuesta se presenta ante situaciones que no lo ameritan o dura más de lo que deberían.

Según datos indicados por Alfonso Andrés Fernández Medina, subdirector de Información de la Dirección General de Divulgación de la Ciencia (DGDC) de la UNAM, en México, 15 de cada 100 habitantes sufren de depresión. Siendo esta una cifra conservadora, ya que existen muchas personas sin nunca haberse diagnosticado.

Asimismo, según datos obtenidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS), los trastornos mentales, en especial la depresión y la ansiedad, podría ascender entre los años 2016 a 2030, en un gasto que roza el billón de dólares cada año en 36 países de bajos y medios ingresos. Esto, reflejado en pérdidas de empleo, uso de servicios de salud, muertes, etcétera.

Por lo anterior, el oportuno diagnóstico y tratamiento de estas enfermedades mentales se vuelve imperativo, dejando de lado los prejuicios e implementando las nuevas tecnologías.

Causas de depresión y ansiedad

Cuando nos enfocamos en lo que puede producir estos estados psíquicos alterados, podemos nombrar diferentes factores, entre los principales están:

  • Factores genéticos.
  • Neurobiológicos.
  • Patologías físicas: Por ejemplo, un paciente que sufre cáncer puede desarrollar depresión a raíz de lidiar con la enfermedad.
  • Derivado de otros estados mentales: Por ejemplo, esquizofrenia.
  • Síntoma de otras enfermedades: Por ejemplo, las personas que sufren hipertiroidismo.
  • Uso de sustancias: Alcohol, drogas, café, etcétera.
  • Medicamentos, por ejemplo, corticoides.
  • Sociales: Estrés, familia, trabajo, economía.

Todos ellos, pueden desarrollar estados de salud mental anormales en solitario o en combinación y crean un trastorno neuroquímico en el cerebro donde neurotransmisores como la serotonina, noradrenalina y la dopamina están implicados.

Actualmente, se sabe que la depresión afecta en mayor medida a las mujeres, en una relación 2 a 1 con respecto a los hombres.

Síntomas de la depresión y ansiedad

Cuando vemos una persona con un estado de ánimo bajo o nosotros mismos lo sufrimos, debemos tener en cuenta la intensidad y la duración de estos periodos de melancolía, así como la combinación con otras señales. Saber detectar a tiempo los síntomas de estos trastornos puede ayudar a ejercer una acción inmediata para su tratamiento.

Los síntomas más comunes que acompañan la depresión y ansiedad, son:

Depresión:

  • Pérdida de interés en las actividades que antes producían placer. Es llamado anhedonia.
  • Sensación de tristeza, melancolía constante.
  • Cambios en el apetito, comer de más o de menos.
  • Fatiga constante.
  • Dificultad para concentrarse.
  • Pensamientos de abandono y desesperanza.
  • Alteración del sueño, dormir en el día y estar despierto en la noche.
  • Pensamiento de suicidio.
  • Irritabilidad.
  • Pensamiento de culpa, sentimientos de inutilidad.

Ansiedad:

  • Nerviosismo y agitación constante.
  • Temblores.
  • Paranoia, sensación de peligro constante.
  • Debilidad, fatiga.
  • Aumento de ritmo cardiaco.
  • Problemas de sueño.
  • No poder concentrarse en otra cosa que no sea el problema actual. Preocupación excesiva.
  • Problemas gastrointestinales.
  • Irritabilidad.
  • Tensión muscular.
  • Evitar situaciones sociales.

Tratamiento para la depresión y ansiedad

A pesar de escuchar muchas veces que “echándole ganas” o decidiendo ya no estar tristes podemos enfrentar nuestros trastornos mentales, es una mentira. Para llegar a ver la luz al final del túnel requerimos la ayuda de expertos y familiares.

Las personas que padecen depresión y ansiedad necesitan ser diagnosticadas por un especialista médico y otorgarles un tratamiento con base en el nivel de gravedad de su caso.

Para ambos trastornos, la opción para disminuirlos o desaparecerlos son la psicoterapia y los medicamentos.

Psicoterapia

La psicoterapia es uno los métodos más conocidos por mucha gente. Consiste en pláticas con un profesional de la salud mental con el fin de encontrar lo que afecta el estado de ánimo.

Tanto para la depresión y la ansiedad, es muy común la terapia cognitiva conductual, la cual se enfoca en entender la forma de pensar y actuar de los individuos para poder cambiarlas de manera gradual, esto, gracias a la formación de metas e ideales.

La psicoterapia se puede combinar con medicación para obtener mejores resultados.

Medicamentos

La base de los medicamentos para controlar estos trastornos es la regulación de los neurotransmisores en el cerebro. Los antidepresivos y ansiolíticos han sido usado por años en miles de pacientes con relativa seguridad, sin embargo, antes de prescribirlos hay que determinar la concordancia de dicho medicamento con el sistema del paciente, pasando por rigurosos estudios del historial hasta la revisión de la composición genética.

La elección del antidepresivo o ansiolítico ideal debería seguir las siguientes pautas:

  • Eficacia de acción.
  • Pocos efectos secundarios.
  • Rapidez de acción.
  • Manejo fácil por parte del paciente, es decir, que se empleen en monodosis.

La duración tanto de la terapia como de los medicamentos es variable, pero puede ser desde los 6 meses hasta varios años.

¿Qué son las pruebas Novagenic Affinity?

Es probable que a veces hayas sentido mayores molestias al iniciar el tratamiento con algún fármaco, o tal vez, has visto que ese mismo medicamento funciona mejor en otras personas. Esto se debe a que todos metabolizamos los fármacos de distinta manera y son nuestros genes los que influyen en ello.

Ya existen las pruebas farmacogenómicas, las cuales identifican cómo los genes reaccionan a los medicamentos. Se ha establecido que los factores genéticos pueden repercutir hasta en un 95% de la respuesta a los medicamentos, seguido del peso, la edad, la dieta y demás elementos.

Por ello, las pruebas farmacogenómicas harán que podamos saber exactamente qué fármacos usar y en qué dosis.

La prueba Novagenic Affinity consiste en la evaluación de tu código genético para determinar cómo te conviene ser tratado. Con ella, es posible reducir los efectos secundarios nocivos, eliminar la pérdida de tiempo y dinero que se produce basando las prescripciones en ensayo/error.

Si quieres conocer cómo funciona la prueba Novagenic Affinity y cómo puede ayudarte a que aproveches al cien por ciento tus fármacos, revisa el siguiente enlace: https://www.novagenic.com/